El gran día.

Parecía que estaba tan lejos, y llegó el gran día.

Bueno me gustaría comenzar esta entrada respondiendo brevemente a la primera (Preparativos). Todas esas preguntas de qué es lo que me llevo,qué es lo que me dejo, no sirve de nada, al final o por lo menos en mi caso con el tiempo tan encima cogí lo primero que pillaba por el armario (MAL, iré explicando el porqué).

No quiero contar lo laaaaargo que se nos hizo el viaje sino las cosas o situaciones que más me llamaron la atención.

El primer “problema” comenzó ya nada más llegar, en el aeropuerto de Valencia (que es desde donde salíamos). Nuestro mayor miedo era que las maletas pesaran más de lo que marcaba la compañía (23,5kg) pero eso se quedó atrás cuando la señorita que había detrás de aquel mostrador para facturar las maletas nos pidió el billete de vuelta (billete inexistente, ya que nuestro viaje no tiene fecha de regreso, por el momento) y nos comentó que sin ese billete de regreso no podíamos viajar. Nos miramos y nos quedamos en plan: ¡Genial! ¿Y ahora qué? Peeeeeeeero no íbamos a complicarnos ya desde un principio, así que decidimos hablar con la información de la compañía http://aireuropa.com que nos proporcionó rápida y muy amablemente una solución. Realizó un billete de vuelta “falso” que se cancelaría solo al no ser abonado.

Valencia- Madrid superado con éxito.

En Barajas (Madrid) la cosa fue… como decirlo… intensa. Nuestro avión se retrasó durante tres horas, tres horas que parecían ser interminables, peeeeeeeero la cosa se fue haciendo más amena gracias a un golpe de suerte, que lo llamaré”el ingenio de Pedro” (bendita la sala de espera, https://www.prioritypass.com/es/lounges/spain/madrid-barajas/madc-sala-vip-cibeles )

ASÍ QUE ALLÁ VAMOS JEDDAH (segunda escala de este viaje)

Aviso, aquí comienza lo que fue uno de mis peores momentos que he vivido hasta el día de hoy.

Nada más aterrizar en Jeddah ( para los no tan listos Arabia Saudí), un simpático español que había en el asiento de al lado me dijo que me aconsejaba coger las mantas del avión para taparme.

Explico brevemente cómo iba vestida para que se me entienda: bermudas negras y camiseta negra sin tirantes (lo más cómodo que encontré en mi armario).

Mi conocimiento sobre ese país era básico, tan básico como que sabía que eran musulmanes, y que la mayoría de mujeres iban con el famoso burka.

Pero que me iba a imaginar yo que en un aeropuerto internacional donde pasan millones de personas de todas las culturas y lugares tenías que taparte tú también (como mujer no podías enseñar las piernas y mucho menos los hombros). Total que me toco hacerme un apaño con las mantas del avión como buenamente pude.

Nada más bajar las mujeres pasábamos una a una por un cuarto donde te registraban de mala manera (con esto me refiero a empujones y malas formas de dirigirse a nosotras), mientras que los hombres pasaban simplemente por un escáner rutinario como puede ser perfectamente el de cualquier aeropuerto.

Cuando ya pensaba que había pasado lo peor, ¡estaba muy equivocada! El aeropuerto era pequeño, estaba tan lleno de gente que no podías sentarte en ningún sitio que no fuera el suelo ( y créeme que no lo haría nadie) y sobre todo como ya he dicho muy sucio.

Era agobiante, asqueroso, pequeño,todo lo malo que se pueda pasar por mente. Se le suma que un 80% (o más) de personas que había allí eran musulmanas y te miraban…. voy a dejarlo en extraño, muy extraño. Por lo que no había quien se sintiera cómodo ahí (siendo mujer).

Tuvimos que esperar durante 2 interminables horas (digo interminable, porque nunca había pasado el tiempo taaaan lento), cuando por fin se abrió nuestra puerta de embarque creo que en vez correr salimos propulsados para entrar cuanto antes al avión.

Por fin se terminaba ese mal trago,lugar, situación y cúmulo de todo un poco.

El viaje de Jeddah-Kuala Lumpur fue largo, exactamente 8horas 20min, donde fuimos durmiendo a trompicones.

Y sin todavía creerlo aterrizamos en Kuala Lumpur, esa maravillosa ciudad metropolitana que tantos misterios nos hará descubrir.

Así que en resumen se podría decir que:

  • Quién algo quiere algo le cuesta
  • Que te cojas siempre ropa por si las moscas.
  • Y que te asegures bien dónde vas a ir.

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